Esta obra que presentas
con Kaótica está dividida en dos partes: una donde planteas el marco del
cabaret y otra donde lo llevas a escena. ¿no solo era importante pensarlo, sino
también hacerlo existir?
En realidad, está dividida en tres: una
primera parte de marco de pensamiento-metodológico, una segunda parte donde,
efectivamente, creo el Cabaret; y una tercera parte donde Johanna Caplliure
completa ambas a modo de epílogo, añadiendo una última historia y terminando de
cerrar con una reflexión teórica.
Me gusta pensar en este librito como en
una invitación, en un artefacto propositivo: ofrezco una metodología que pueda
ser apropiable y replicable en otras muchas disciplinas, y un libreto, como
aplicación práctica de la metodología, que no es más que una obra incompleta a
la espera de que las personas que la lean la lleven a escena, la acuerpen, la
modifiquen, se la apropien y la colectivicen. De eso va el Cabaret, de
colectivizar y acuerpar un archivo deseado.
¿Por
qué un cabaret utópico de posguerra y qué necesidad hay detrás de este
proyecto?
El Cabaret es una forma de hacer un
archivo disidente durante una época terrible de la historia donde lo único que
encontramos es silencio y violencia. Joi Pineda y yo
llevamos ya unos años trabajando en rescatar las genealogías del transformismo
masculino/masculinidad travesti o drag king, como lo llamamos actualmente, del
Estado español. Es decir, de personas que performaron la masculinidad de forma
artística (aunque también a menudo identitaria). Este es un archivo difícil de
recuperar precisamente por los sujetos de estudio, pero especialmente se hace
casi imposible de completar cuando llegamos a una época tan oscura en nuestro
territorio como fue el Franquismo. Es necesario hacer archivo y recuperar estas
historias, nombres, espacios e, incluso, numeritos para poder visibilizar
nuestras existencias aun en pasados que fueron terribles para nosotres. Este
Cabaret es un archivo-espectáculo que recupera esas historias y fantasea con
los vacíos históricos: proyecta historias de vida más amables y posibles numeritos
escénicos que parodian la masculinidad hegemónica en el contexto histórico del
Franquismo; es decir, toda una utopía.
Desde
hace unos años, junto a Joi Pineda, empezáis a construir el Archivo de lasMasculindrag en Iberia/el Estado español para recuperar genealogías travestis.
¿Cómo se construye eso en la práctica y qué os vais encontrando en el camino?
Uf, pues recuperar a nuestro Armando el
Archi(di)vo, como lo llamamos, está siendo un proceso arduo, pero muy hermoso.
Tratar de construir un archivo cuir alejado de las dinámicas coloniales y
extractivistas propias de los museos y de los propios archivos hegemónicos es
una tarea muy difícil y que nos requiere mucha reflexión, (auto)revisión y
mucha energía. Como siempre decimos, construir un archivo cuir es construir una
red de afectos, y ese está siendo un poco nuestro faro. Buscamos nuevas
metodologías, como la queermenéutica especulativa o el mapeo colectivo;
imaginamos nuevas formas de cuidado, como trabajar el consentimiento con las
personas que investigamos (estén vivas o muertas), algo que venimos haciendo
con una metodología chulísima que hemos creado junto a Esther Solé; visitamos y
cuidamos a nuestres entrevistades, reflexionamos sobre cómo devolver ese
conocimiento o cómo hacer muestras de archivo de forma performativa, etc. De
hecho, este Cabaret, que obviamente forma parte del Archivo, es también una
forma de abrirlo y mostrarlo al público: un archivo sobre las prácticas drag
king tiene que ser un espectáculo drag king.
En cuanto a lo que nos estamos encontrando,
muchas sorpresas, la verdad. Desde las ghulamiyyat andalusíes hasta la actual
revolución drag king que estamos viviendo, pasando por la ingente cantidad de
actrices que se vistieron de hombre durante el Siglo de Oro español, o las
pioneras del drag king en la Barcelona de los noventa (que es el tema de la
tesis doctoral de Joi)… la cantidad de referentes que tenemos es inabarcable,
al contrario de lo que pudiese parecer, y es muy emocionante.
Para
realizar todo este trabajo de investigación y construcción del archivo propones
el uso de la queermenéutica especulativa. ¿Cómo te surge esta idea y qué te
permite hacer que otras formas de lectura no permiten?
Yo estudié traducción
y vengo de estudios hermenéuticos, es decir, de teoría de la interpretación. La
hermenéutica es una herramienta metodológica de estudio que bebía del
positivismo investigador, que pretendía ser una forma de construir conocimiento
objetivo. La cuestión es que ningún conocimiento es objetivo, como ya dijo hace
mucho Donna Haraway, así que obviamente las interpretaciones que se han hecho
históricamente de la ciencia, la historia, la literatura o el archivo son
interpretaciones sesgadas desde posicionamientos blancos, heteros, europeos,
machos, coloniales y capacitistas que se han difundido como verdades
legítimamente universalizables. Siendo este el punto de partida, llevaba años
dándole vueltas a desarrollar una hermenéutica legítimamente queer. Si la
historia, por ejemplo, es una construcción discursiva que ha rellenado los
vacíos de conocimiento a través de una especulación cishetero blanca y
colonial, ¿por qué no vamos a hacer nosotres lo mismo especulando desde la
subalternidad cuir?
Entonces esta
metodología lo que nos permite es rellenar los vacíos o silencios del archivo
(pero también de la literatura, por ejemplo, o de otras muchas disciplinas)
proyectando una ficción especulativa cuir sobre ellos, imaginando historias de
vida más amables, numeritos paródicos sobre masculinidades coetáneas al
Franquismo, etc. Nos permite reconstruir, al fin y al cabo, un pasado más
utópico en el que reflejarnos y reconocernos.
Cuando
el archivo calla, recurres al drag y a la ficción. ¿Qué se hace posible en ese
encuentro?
El drag king tiene un
potencial político muy importante porque su práctica se basa precisamente en
parodiar la masculinidad hegemónica y/o imaginar o multiplicar otras
masculinidades subalternas y utópicas en escena.
Pero es que, además, a través del drag
ponemos el cuerpo para encarnar esos silencios del archivo, (re)interpretarlos
y (re)contarlos mediante la ficción especulativa alejándonos del mero archivo
de violencias que suelen ser nuestras genealogías cuir. Esta hermenéutica
especulativa desde lo cuir se constituye al final como una especie de acto
performativo de una justicia restaurativa o ritual reparador, el primer paso en
el camino utópico hacia la creación de otros mundos posibles.
¿Crees
que las disidencias tenemos la “obligación” no solo de reparar el pasado, sino
también de imaginar el futuro que queremos vivir?
Sí, sin duda, pero no
solo las disidencias, creo que todo el mundo que crea en la potencialidad de
otros mundos mejores tiene esa obligación. Ya lo han dicho muchas otras antes
que yo, como Gloria Anzaldúa, bell hooks o Úrsula K. Le Guin: para poder crear
futuros mejores, necesitamos ser capaces de imaginarlos primero. Por eso la
ficción tiene tanto poder como proyección utópica y por eso también creo que es
necesario fantasear con que otros pasados fueron posibles, porque es una forma
de creernos que otros futuros también lo son.
En
tu Cabaret utópico de posguerra, a través de cinco actos, das vida a personajes
socializados como mujer que desbordan lo que se esperaba de ellas, en un
recorrido que va de la Segunda República a 1973, abriendo y cerrando con dos
anarquistas. ¿Qué te interesaba de ese círculo y de volver sobre esas vidas
desde la escena?
Como militante en
estos espacios, quería también homenajear, recuperar y evidenciar que hay
memorias disidentes en el anarquismo y, al contrario, que no siempre el
anarquismo ha sido amable con las disidencias. Además, para mí el anarquismo
está ligado de manera indisoluble a la imaginación de pasados y futuros
mejores, es la forma en que concibo el ideal utópico, así que forzosamente
tenía que aparecer en el Cabaret utópico.
Para
construir este Cabaret utópico de posguerra haces un trabajo casi de
filigrana, con muchas capas —canciones, cine, referencias históricas— que se
van ensamblando. ¿Cómo construyes ese universo y qué te interesa de ese tipo de
montaje?
Lo que me interesa es precisamente hacer
otro tipo de archivo, que se alimente de todo ese material histórico, pero que
contenga narrativas alejadas de los discursos normativos, hegemónicos y
opresores tradicionales de los archivos, que arroje algo de esperanza en
nuestro pasado, que nos permita imaginar historias de vida más amables para
nuestres ancestres. Que sea, además, un archivo afectivo construido desde el
deseo, un archivo celebratorio de nuestras historias, pero siempre bien
engarzado con las fuentes historiográficas y con la violencia que
indudablemente hubo en esas vidas, para que el ejercicio de proyección utópica
sea verdaderamente creíble o confiable, para que podamos realmente imaginar que
todo esto pudo haber sucedido.
En cuanto a cómo lo construyo: es una época
con la que estoy familiarizade porque mi tesis doctoral giró en torno a la
literatura de posguerra española y a la hermenéutica de la resistencia desde la
subalternidad, por lo que conozco bien las condiciones materiales, históricas,
socio-culturales de la época, lo que me ha permitido ir tejiendo las escenas
con toda esa información.
Este
Cabaret utópico de posguerra lo escribiste para tus hermanes de Bancal
de Candanga. ¿Qué es Bancal de Candanga? ¿El proyecto sigue en marcha? ¿Hay
algún tour previsto?
Bancal de candanga es mi familia travesti,
mi familia escogida, desde que en 2020 empezásemos a investigar en el drag
juntes y nos convirtiésemos irremediablemente en hermanes. Somos un montón, y
mayoría de drag kings. Más allá del drag, sostengo a mis hermanes y elles me
sostienen a mí a niveles inimaginables. Estoy muy agradecide a la vida por
ponérmelas en el camino.
El proyecto sigue en marcha, sí, hemos
estado algo más de un año parades, pero hace ya un par de meses que hemos
retomado los Meet&morfosis (que son días de convivencia, acompañamiento y
talleres gratuitos para todes aquelles que quieran empezar en el drag) y
tenemos planeados un par de bolos este verano. Sin embargo, el Cabaret es
bastante exigente como espectáculo y, de momento, no lo estamos montando
juntes. Queremos seguir recuperándonos y remontando con tranquilidad y cuidado,
pero sí fantaseo con llevarlo a escena con mis hermanes en el futuro.
Sí que habrá tour del Cabaret con Joi
Pineda, estamos justamente en proceso de montaje y producción, os mantendremos
informades.
Para
acabar unas referencias que nos puedan ayudar en este Cabaret y que nos alegren
el dia:
·
un libro que nos recomiendes,
además del tuyo: algunos de los que he leído últimamente son “Seamos como los hongos: el arte y las enseñanzas del micelio”, de Yasmine Ostendorf-Rodríguez
(uf, me ha tenido obsesionade y creo que es una herramienta increíble para
imaginar otros futuros posibles), “El arte de invocar la memoria: Anatomía deuna herida abierta”, de Esther López Barceló para seguir reflexionando sobre
genealogías y archivo; los relatos de “Ciencia ficción travesti” de Claudia
Rodríguez, o el delicioso “Dolor exquisito” de Sophie Calle, que acaba de sacar
Ediciones Comisura, que son también otras formas de hacer archivo.
·
película, obra de teatro o
audiovisual: “La metamorfosis de los pájaros” de Catarina
Vasconcelos; y en cuanto a lo escénico: ¡cualquier espectáculo drag king, que
no paren de programarnos!
·
una canción o varias:
“Utopía”, “Amores sin nombre”, o cualquiera del disco “Palomo cojo” de mi
querido maestro “El Pantorrillas” donde, a través de la música de raíz,
construye historias disidentes y proyecta también futuros mejores, utópicos,
como el Cabaret.







.jpg)


%20Pati%20Gagarin-24.jpg)

