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viernes

ENTREVISTA A JAVIER SÁEZ SOBRE LA TRADUCCIÓN DE “LA PRÁCTICA DEL AMOR. Sexualidad lesbiana y deseo perverso” de TERESA DE LAURETIS.Por Eduardo Nabal.

 




Javier Sáez es sociólogo,escritor, traductor y activista marica. Autor de varios ensayos sobre teoría queer como el reciente “Biopolítica del armario” (editorial Bellaterra) tiene una ingente labor como traductor de pensadoras fundamentales del activismo y la teoría queer como Judith Butler, Sarah Amed, Lee Edelman, Jack Hallbestram o Teresa de Lauretis. Acaba de publicar "Propaganda queer", una recopilación de textos contra los tiempos hostiles. 






Primero preguntarte sobre cómo ha sido tu labor de traducir a Teresa de Lauretis. Creo que ella misma ha colaborado de cerca con la labor de ponerla en castellano. ¿Qué nos puedes decir al respecto?

 

El trabajo de traducción de La práctica del amor ha sido una experiencia muy importante en mi vida a nivel personal y como traductor. Cuando le expliqué a Teresa que iba a traducir esta obra decidió implicarse en la revisión de la misma. Yo ya sabía que ella tenía un gran conocimiento del castellano porque también había revisado Figuras de resistencia, que traduje hace dos años. En este caso fue un trabajo también muy minucioso dado que es un libro muy técnico y a veces había diferencias en las traducciones de Freud, en castellano y en inglés, que tuvimos que discutir y aclarar. Ella hizo un gran esfuerzo personal en esta revisión tan cuidada y se lo agradezco muchísimo. Desgraciadamente como saben falleció en febrero de este año de modo que no llegó a ver el libro publicado, algo que le hubiera hecho mucha ilusión.

 

En mi opinión es una obra fundamental, es su obra maestra, y aunque es un referente en los estudios feministas lesbianos y cuir y también psicoanalíticos hasta ahora no estaba traducido al castellano así que solo me queda reconocer su generosidad y valorar esta experiencia única, la posibilidad de dialogar con Teresa de Lauretis durante meses sobre los matices de este libro, sobre la traducción, sobre algunas ideas que compartíamos sobre el psicoanálisis; ha sido una experiencia maravillosa y a la vez muy triste por el final que acabamos de comentar.

 

En todo caso estoy muy feliz de que este libro tan valioso esté por fin accesible en castellano aunque ha sido un trabajo muy largo y bastante difícil como traductor, todo un reto.



 

 

 

-Teresa de Lauretis acuñó el término “Teoría queer” en 1990 pero luego renegó de él al ver como se volvía mainstream ¿que ocurrió realmente?

 Teresa de Lauretis abandonó la expresión “teoría queer” años después de haberla acuñado (en 1990) porque consideró que la palabra “queer” había sido apropiada por prácticas teóricas y de mercado con las que perdió su contenido político. Ella lo usó en 1990 y 1991 para marcar la intención de una ruptura radical con los estudios gais y lesbianos que, según ella, se habían integrado en la universidad de forma poco crítica, como una especie de institucionalización. Pero con el tiempo la propia palabra queer se volvió una especie de identidad, alejada del debate sobre la sexualidad y lo racial que a ella tanto le interesaba. Lo explica ella misma en un texto que publicamos Fefa Vila y yo en El Libro de buen Vmor, “Teoría queer y género”:

“esperaba que, juntos, romperíamos los silencios que se habían construido en los «estudios lésbicos y gais» en torno a la sexualidad y su interrelación con el sexo y la raza —por ejemplo, el silencio en torno a las relaciones interraciales o interétnicas—. Las dos palabras, teoría y queer, aunaban la crítica social y el trabajo conceptual y especulativo que implica la producción de discurso. Yo contaba con ese trabajo colectivo para poder construir otro horizonte discursivo, otra manera de pensar lo sexual”. (p. 140)




 

Creo que esta reacción tan temprana de De Lauretis da cuenta de su inteligencia y de su radicalidad. Y vistas algunas derivas de lo queer en las últimas décadas, creo que llevaba toda la razón.

Teresa de Lauretis 


 

La teoría queer en general y Teresa de Lauretis en particular se valen de herramientas un tanto desprestigiadas como es el caso del psicoanálisis o la obra de Freud, aunque sea para ponerlo en su sitio.   No  solo lo emplea De Lauretis sino  también, de distinto modo, lo hacen Butler, Bersani, Lee Edelman etc. Tú has escrito sobre la relación entre lo queer y los discursos psicoanalíticos. Qué nos puedes decir para aclarar esta fractura entre la imagen todavía muy  extendida del psicoanálisis como un lenguaje machista, misógino y homófobo y la posibilidad de emplearlo para cuestionar los discursos hegemónicos sobre la sexualidad normativa?

Creo que la propia obra de Teresa de Lauretis da respuesta a esta pregunta y de hecho mucho de mi trabajo sobre psicoanálisis se inspira en ella, que fue una pionera en detectar los aspectos más subversivos de la obra de Freud. Aunque es cierto que Freud tiene bastantes elementos machistas propios de su tiempo, creo que a la vez tiene una especial intuición o honestidad en señalar aspectos bastante extraños o radicales de la sexualidad ya a comienzos del siglo XX, lo cual es sorprendentemente vanguardista. Las derivas posteriores del psicoanálisis -sobre todo anglosajón- que eliminaron los aspectos más radicales de Freud -la pulsión de muerte por ejemplo- y la tradición homófoba del psicoanálisis institucional que prohibía a gais y lesbianas ser psicoanalistas dan buenas razones a muchas personas para alejarse del psicoanálisis, pero a pesar de estas lamentables tradiciones yo creo que sigue habiendo elementos radicales contra la normalidad a la obra de Freud.

 

Por eso, en lugar de un rechazo frontal del psicoanálisis como han hecho algunes autores, por ejemplo Sam Bourcier, Paul Preciado o Didier Eribon, creo que hay que transitar por los textos de Freud y rescatar esos elementos radicales y subversivos. Esto es lo que hace Teresa de Lauretis en La práctica del amor con mucho rigor y a la vez con mucha libertad creativa y sin un respeto académico a Freud, intentando comprender el deseo lesbiano y por qué Freud fue incapaz de entenderlo.

Desde hace más de 30 años hay una rica tradición de autoras/es LGTBI+ y feministas que dialogan con el psicoanálisis y que aprovechan esos aspectos subversivos, desde Judith Butler y Teresa de Lauretis hasta Leo Bersani, Lee Edelman, Tim Dean, etc. Esto es lo que intenté explicar en mi libro Teoría queer y psicoanálisis de 2004, y desde entonces han aparecido muchos libros, congresos y seminarios sobre la relación entre lo queer y el psicoanálisis, por ejemplo Queer psicoanálisis de Fabrice Bourlez, y Edipo gay de Jorge N. Reitter, o el seminario de la UCM que dirige Sara Fontanelli.

De alguna manera Freud intuye que la sexualidad humana no tiene nada que ver con lo natural ni con la reproducción, que es diversa, polimorfa, incontrolable, contradictoria y que no es posible establecer una normalidad sexual, algo que también recoge Lacan en la parte final de su obra, en el Seminario Aún de 1972, cuando plantea que no existe la relación sexual, en el sentido de que no hay una armonía entre los sexos, como planteaba el sistema heterocentrado que todos conocemos.

 

 

Teresa de Lauretis en el libro utiliza el término de ficciones apasionadas. Para ella la narrativa de clásicos de la literatura lésbica, clásicos del  cine y filmes independientes  le sirve para apuntalar sus tesis y para provocar reflexiones. Pero también considera las narrativas de Freud como textos con posibilidades.  Da un nuevo sentido a términos tomados del psicoanálisis como fantasía, fetiche o perversión. ¿Hay en el libro una reivindicación del lugar de  las fantasías y  del deseo lesbiano perverso?
 
 
Sí claro, el libro se basa precisamente en reivindicar la importancia de la fantasía en la constitución del deseo humano y en concreto del deseo lesbiano, al ser un deseo que se aparta de la finalidad reproductiva es ya en sí mismo un deseo perverso. Pero además en la lectura de Teresa de Lauretis ya no es un deseo basado en una estructura fálica.
 
De Lauretis interpreta el deseo como una carencia que debe satisfacerse. Esta carencia se ve compensada por las fantasías; en el caso de una lesbiana, no es el falo paterno lo que se desea, sino el fetiche, que resuelve de una forma no fálica el complejo de Edipo, ya que conlleva una inversión pulsional en la imagen corporal de la mujer. El fetiche posibilita la satisfacción porque representa lo ausente -el cuerpo de la mujer-, que se desea en la fantasía, expresando así su ausencia y el deseo del sujeto lesbiano por dicho fetiche. El poder erótico representado, por ejemplo, en los roles de la subcultura lesbiana butch y femme, funciona como un fetiche del deseo. De Lauretis toma la idea freudiana de que la sexualidad no es innata ni simplemente “adquirida”, sino que es dinámicamente (re)estructurada por las formas de la fantasía, tanto privadas como subculturales/históricas, siguiendo las ideas de Laplanche y Pontails.
 
De Lauretis argumenta que la teoría freudiana de la sexualidad podría interpretarse como una construcción de la sexualidad en términos de modalidades independientes. Esto no sería una oposición entre lo normal y lo perverso, sino, más bien, una noción de la pulsión sexual como un conjunto de diferentes pulsiones. “Normal” se referiría a una función de la norma social, mientras que el concepto de perversión ofrece, en la perspectiva de De Lauretis, un modelo de la sexualidad tal como se vive subjetivamente, es decir, en la fantasía y el deseo.

 

Sobre la idea de “ficciones apasionadas”, os dejo en este enlace las brillantes intervenciones de Fefa Vila Núñez y Carmen Romero Bachiller en la presentación que hicimos hace poco en Madrid sobre el libro:  Presentación "La Práctica del Amor" de Teresa de Lauretis | Las Cortesanas de la Literatura.

 

5-Acaba de salir un nuevo libro “Propaganda queer” con textos de tu puño y letra. ¿Que podemos encontrar allí?

He decidido publicar este libro porque creo que estamos en un momento de crisis, de una oleada muy fuerte homófoba, transfóbica, contra los derechos de las minorías sexuales, además de machista, racista y neo-capitalista.

Son textos que he escrito en los últimos veinte años y que creo que dan cuenta de las múltiples líneas de fuga que abrieron los movimientos queer. En ellos se habla de la crisis del sida, de la masculinidad, de los osos, de las diversas formas de corporalidad queer, del racismo antigitano articulado con la lesbofobia o con la homofobia, de la pluma, de temporalidades queer, y también de mi propia vida, de los traumas que han marcado mi historia y mi forma de pensar. Creo que son herramientas útiles, a veces duras y a veces divertidas, para continuar una crítica radical de los sistemas actuales de opresión y dominación, incluyendo la lucha contra el patriarcado y el racismo.

 

También se incluye un texto inédito sobre Teresa de Lauretis, el cine y el psicoanálisis que escribí el año pasado y que he decidido publicar aquí. Es una especie de homenaje, dado que la considero una figura clave de los estudios cuir, feministas, psicoanalíticos y lesbianos de las últimas décadas. Así que encontrarás esos diferentes textos que dan cuenta de mi producción teórica pero también articulada con el activismo y las redes de amigas que me han formado y que me han ayudado a seguir adelante. El libro también es un reconocimiento a muchas de estas personas, porque lo queer son políticas colectivas para el cambio social, no se basa solo en nombres propios. También se abordan los debates en torno a la palabra queer y a las diferentes lecturas que se están haciendo actualmente de ella, desde las prohibiciones de la palabra en ciertos círculos y su estigmatización, hasta su uso comercial para proyectos artísticos o museísticos o para la carrera personal de algunas personas, donde se ha perdido a veces su componente radical y subversivo. Además es un libro bastante divertido, creo que también a veces el humor es importante para reírnos del poder.



 




domingo

ENTREVISTA DE EDUARDO NABAL A JAVIER SÁEZ DEL ÁLAMO

 



Javier Sáez es activista marica, traductor y sociólogo. He publicado varios libros sobre culturas queer, y ha traducido más de 40 libros de autoras feministas y queer. Su web es www.hartza.com

Acaba de publicar su libro Biopolítica del armario, en Bellaterra.

martes

TEORIA CRIP por ROBERT McCRUER. Reseña EDUARDO NABAL

 


Con una traducción clara y fluida de Javier Sáez -que nos está acercando a algunas de las mejores obras de la reciente teoría o teorías queer- llega un libro ya imprescindible como “Teoría crip” del profesor de estudios queer y discapacidad Robert McCruer donde entrelaza, de forma nada arbitraria, las opresiones que, de forma interseccional, nos acercan a otros grupos señalados o invisibilizados por los regímenes de la “normalidad”.

Reseña "AÑO 501: LA CONQUISTA CONTINUA" por JAVIER SAÉZ DEL ALAMO



Los intelectuales siempre han sido una sutil herramienta del poder, precisamente porque su actividad pseudodisidente da al sistema un semblante de pluralismo que en realidad no posee. Una excepción a este servilismo secular de los pensadores es Noam Chomsky, personaje insobornable donde los haya. Sus textos ponen en cuestión tanto a los que elogian las bondades del capitalismo como a los que durante décadas quisieron ignorar las atrocidades del estalinismo.

jueves

MANIFIESTO DE LOS OSOS FEMINISTAS


El grupo Osos Feministas quiere recordar algunos temas sociales y políticos que nos preocupan, con este MANIFIESTO:
– Los osos jugamos con la masculinidad, y nos sentimos atraídos por ciertas características de la misma. Pero eso no significa que apoyemos comportamientos misóginos u homófobos. Expresamos aquí nuestro rechazo a todas las formas de discriminación contra la mujer y rechazamos cualquier actitud de plumofobia (odio contra actitudes afeminadas en los hombres homosexuales o heterosexuales, o en personas trans, drags o queers).
– Los Osos feministas expresamos nuestra preocupación por el aumento de la violencia contra las mujeres, que está matando a miles de mujeres cada año, y pedimos medidas urgentes para poner fin a esta situación y la solidaridad del movimiento LGBT.
– Los Osos feministas declaramos nuestra solidaridad con la población inmigrante (migrantes, refugiados/as, solicitantes de asilo, etc.), y solicitamos el apoyo de las autoridades públicas, incluidas medidas específicas para ayudar a las mujeres migrantes.
– Condenamos todas las manifestaciones de racismo, xenofobia e intolerancia (incluyendo el antisemitismo, el antigitanismo, y otras formas de racismo, la islamofobia, etc.) que a menudo se observan en la sociedad, en los medios y también en algunos miembros del movimiento de osos.
– Los Osos Feministas pedimos a las autoridades educativas que actúen con decisión contra en acoso escolar / bullying, en particular el acoso contra las niñas, los niños mariquitas, las niñas marimachos y lxs niñxs trans. También les pedimos que incluyan contenidos feministas en el sistema de educación: en las escuelas, institutos y universidades, y formación de los maestros y los medios de comunicación sobre el feminismo.
– Los Osos feministas exigimos campañas específicas de lucha contra la discriminación que sufren las personas transexuales, y la despatologización de la transexualidad en las leyes de identidad de género y en los manuales médicos y de salud.
– Los Osos feministas demandamos campañas de prevención más frecuentes y explícitas contra el VIH y su estigma, incluyendo campañas dirigidas a las mujeres.
– Los Osos feministas denunciamos el sexismo, la misoginia, la homofobia, la lesbofobia, la bifobia  y la transfobia que todavía se dan en parte del movimiento de osos y el movimiento gay, y también en el discurso de algunos líderes religiosos y algunos partidos políticos.
– Los Osos feministas apoyamos la lucha contra toda forma de discriminación por motivos de sexo, origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad, orientación sexual o identidad de género.

Osos Feministas  en Facebook:

Manifiesto compartido del blog de Javier Sáez

miércoles

TERRORISMO MACHISTA por JAVIER SAÉZ DEL ALAMO


La historia de la palabra “terrorismo” tiene que ver con quien tiene el poder de escribir. En eso radica el poder, en ocupar la posición de escribir (la historia) o de dar sentido a las palabras, según convenga.
A finales del XVIII la palabra “terrorismo” era utilizada por la propaganda monárquica para criticar al gobierno jacobino de la Revolución Francesa. Durante la Segunda Guerra mundial los nazis utilizaban esa palabra para calificar a la Resistencia. Los EEUU la utilizaban en los 70 y 80 para definir a los movimientos guerrilleros que luchaban contra las dictaduras (que apoyaban y financiaban los EEUU). En España se utiliza desde los años 70 para definir las acciones de grupos armados que por medio de atentados intentan desestabilizar el Estado (ETA, Grapo, etc.).
Las acciones armadas que realiza el gobierno israelí contra la población civil palestina no es terrorismo, según el lenguaje dominante actual. La intervención de EEUU en Vietnam, donde asesinaron a 2 millones de personas (civiles), no es terrorismo. Como tampoco lo es el lanzamiento de las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki. De hecho en las noticias de esta semana sobre el aniversario de esos bombardeos, los telediarios hablaban de que “se lanzaron las bombas”. Así, en impersonal. “Cayeron” bombas, del mismo modo que, a veces, llueve. No citaban qué gobierno las fabricó y lanzó.
Como vemos, terrorismo es un término flexible. Por eso yo voy a utilizarlo a mi manera, definiendo el terrorismo como un estado social donde un grupo de personas vive situaciones de terror. Y me refiero a la violencia machista.
Un país donde cientos de mujeres son maltratadas por sus parejas o ex parejas diariamente es un país que mantiene una situación de terror colectivo, el que experimentan todas esas mujeres. No es un terrorismo planificado o dirigido por el Estado o por un grupo organizado, pero es un estado de terror. No nos referimos sólo a lo más visible, el hecho terrible de que en España es asesinada una mujer cada semana (de media, pero a veces más). No “muere”, como dice a veces la TV de forma impersonal. Lo repito: es asesinada Sólo ese dato debería poner en alarma a todo el país, y a todo un gobierno.
Pero si además añadimos los escalofriantes datos de denuncias diarias (347 al día en 2014), de órdenes de protección (se dictan 51 al día), las 28.000 condenas al año, y las casi 600.000 mujeres que sufren esa violencia cada año, vemos que estamos viviendo en un Estado que tiene un gravísimo problema, donde una importante parte de su población femenina vive aterrorizada, sufriendo violencia cotidianamente, y lo que es peor aún, con una gran impunidad en lo que se refiere a los agresores. A esa situación la denomino terrorismo machista. Los datos de este artículo de Miguel Lorente no dejan lugar a dudas:
El gobierno anterior tampoco logró una aplicación efectiva de la Ley Integral contra la Violencia de Género, como demuestra el excelente informe que redactó María Naredo para Amnistía Internacional:
Por eso toda banalización de la violencia machista es una colaboración con ese terrorismo. Las manipulaciones neomachistas sobre “denuncias falsas” suponen una colaboración con ese terrorismo. La pasividad e inacción del gobierno ante estos casos es cómplice de ese terrorismo. No hay funerales de Estado por esas mujeres, ni declaraciones del Presidente, ni hay un pacto de Estado contra la violencia machista. Conceder sólo el 16% de las medidas de protección solicitadas es colaborar con ese terror. Reducir las medidas de asistencia a las víctimas, las casas de acogida, las subvenciones a ONGs  y los programas que trabajan contra esta violencia, es colaborar con el terror. Y mirando más allá, a las raíces sociales y culturales de este problema estructural: no educar en feminismo a niños y niñas, que no haya programas de igualdad en las escuelas e institutos, no cuestionar la cultura patriarcal y heterocentrada en que vivimos, es también una grave carencia que está en la base de esa banda de machitos que sólo saben resolver el abandono o la crisis de pareja asesinando a su mujer o su ex mujer (que, a pesar de ese “su”, no es suya; y quizá ahí está parte del problema, en esa cultura del amor romántico, basado en los celos y la posesión). A la jerarquía de la iglesia, a la que tanto le gusta meterse en la vida de las personas, tampoco la hemos visto nunca manifestarse contra la violencia machista. Y equiparar la violencia de género que sufren las mujeres con un presunto “maltrato a los hombres”, como hace la Policía de Madrid, es una grave ofensa a las víctimas:

Aquí el patriarcado tiene un papel fundamental. Si 600.000 hombres españoles sufrieran violencia cada año, otro gallo cantaría. El gallo cantaría. Eso sí sería un “problema de Estado”, o un problema de “terrorismo”. Pero en esta país quienes escriben las leyes, quienes juzgan los casos y quienes dirigen el sistema educativo, están inmersos en esa cultura patriarcal. Y no sólo ellos. Tampoco hay una renovación feminista en los partidos o agrupaciones de izquierdas, ni en las ONGs, cuyas cúpulas siguen siendo copadas casi al 100% por varones, y donde el feminismo y la igualdad de género casi nunca es una prioridad.
Por eso es urgente una reacción colectiva contra este estado de terror. El principal problema de este país es la violencia de género, y mientras no lo coloquemos todos y todas en la primera línea de nuestra agenda política, estamos colaborando con esta forma de terrorismo silencioso.

Artículo compartido del blog de Javier Saéz