| Paul B. Preciado |
A Lalia Kowska-Régnier, princesa hechicera de estrógenos e imágenes.
Hoy tenemos el inmenso placer de entrevistar a una gran amiga, activista y filósofa como es Josebe Iturrioz. Componente del mítico grupo transfeminista Medeak (año 2000) , colectivo clave en la historia reciente del transfeminismo de Euskal Herria, al ser uno de los primeros colectivos en poner sobre la mesa el debate acerca de la ampliación del sujeto político del feminismo. Además, de impartir talleres Drag King en los que se da a conocer como Pepo. Nos reunimos para conversar sobre un tema que consideramos urgente como es el “feminismo” TERF (movimiento "Feminista” Radical Trans-Excluyente) y sus campañas de odio contra el colectivo Trans.
“No embruja quien quiere sino quién puede”
La traducción de una nueva novela de la veterana Maryse Condé, guadalupeña de origen y francesa de adopción, uno de los fenómenos literarios más poderosos, entrañables y valientes del año pasado, es una forma esperanzadora y, a la vez, incómoda de empezar este febrero en esa literatura que mezcla lo lúdico con lo comprometido, lo individual y lo colectivo.
| Tina Turner |
Gabriela Wiener. Autora de "Huaco retrato"
Huaco retrato, el último libro de la joven y aplaudida autora limeña Gabriela Wiener, traducido a varios idiomas y leído en muchos lugares, no es una novela al uso pero se aleja también del ensayo filosófico: seguramente ella preferiría la expresión “performance literaria”.
El pasado 25 de diciembre nos emplazamos con la filósofa, ensayista y poeta Leonor Silvestri. Mientras la heteronormatividad celebra el nacimiento de su Dios, nosotras conversamos sobre el último libro de Leonor, “Donde mi raza Muere” (“bendito mi vientre, donde mi raza muere”, verso de un poema de Gabriela Mistral) editado en el “Reino de los Bourbon” por Antorcha Ediciones. Un tratado antinatalista que nos invita a la Huelga de úteros.
| Leonor Silvestri, autora de "Donde mi raza muere" con Elliot. |
| Bell Hooks. 1996 |
Siempre consideré a Bell Hooks como una de las voces mas suaves del movimiento negro. No conozco toda su obra y no he leído su último libro traducido al castellano: “Enseñar a transgredir”. Carecía del verbo furioso y también de la larga experiencia de gente como Lorde, Alice Walker… y además, su escritura siempre tuvo como objeto el ensayo aunque en ella no estuviera reñido con la poesía.
No obstante Hooks planteaba una y otra vez, cada vez con mayor complejidad, un tema que, aún hoy, sigue en el candelero y es la ruptura del “sujeto mujer” del feminismo clásico. No se encontraba muy a gusto entre los discursos de las feministas blancas de clase media con Betty Friedman a la cabeza y también vió y vivió el sexismo dentro de algunos sectores del movimiento negro.
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| Akwaeke Emezi |
Puede que la primera y vigorosa novela de la escritora de origen nigeriano Akwaeke Emezi no sea una obra magistral pero al menos es lúdica y perturbadora, mezclando la realidad y la fantasía, nuevas formas de entender la feminidad y el cruce de culturas.
La historia de Ada, una chica singular de origen africano que emigra a EEUU no es, de entrada, nada nuevo en literatura o historia pero la joven y, en ocasiones, juguetona autora incluye unos espíritus venidos de su lugar de origen que se han fundido con ella, con sus amores, primeras experiencias y rupturas sentimentales; no obstante los propósitos de estos seres fantasmales no son siempre bienintencionados.
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| Monique Wittig |
Cuando se analiza la opresión de las mujeres con un enfoque materialista y feminista , se destruye la idea de que las mujeres son un grupo natural, es decir, «un grupo racial de un tipo especial: un grupo concebido como natural un grupo de hombres considerado como materialmente específicos en sus cuerpos» . Lo que el análisis consigue al nivel de las ideas, la práctica lo hace efectivo en el nivel de los hechos: por su sola existencia una sociedad lesbiana destruye el hecho artificial (social) que constituye a las mujeres como un «grupo natural». Una sociedad lesbiana4 revela pragmáticamente que esa separación de los hombres de que las mujeres han sido objeto, es política y muestra que hemos sido ideológicamente reconstruidas como un «grupo natural». En el caso de las mujeres, la ideología llega lejos, ya que nuestros cuerpos, así como nuestras mentes, son el producto de esta manipulación. En nuestras mentes y en nuestros cuerpos se nos hace corresponder, rasgo a rasgo, con la idea de naturaleza que ha sido establecida para nosotras. Somos manipuladas hasta tal punto que nuestro cuerpo deformado es lo que ellos llaman «natural», lo que supuestamente existía antes de la opresión; tan manipuladas que finalmente la opresión parece ser una consecuencia de esta «naturaleza» que está dentro de nosotras mismas (una naturaleza que es solamente una idea). Lo que un análisis materialista hace por medio del razonamiento, una sociedad lesbiana lo realiza de hecho: no sólo no existe el grupo natural «mujeres» (nosotras las lesbianas somos la prueba de ello), sino que, como individuos, también cuestionamos «la-mujer», algo que, para nosotras —como para Simone de Beauvoir— es sólo un mito. Ella afirmó: «no se nace mujer, se llega a serlo. No hay ningún destino biológico, psicológico o económico que determine el papel que las mujeres representan en la sociedad: es la civilización como un todo la que produce esa criatura intermedia entre macho y eunuco, que se califica como femenina».