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miércoles

Entrevista a Alba M. Gálvez Vida y CABARET UTÓPICO DE POSGUERRA por Ales Torres

 




Alba M. Gálvez


Alba M. Gálvez Vidal (elle/ella/él) es Doctore en Artes y Humanidades, profesore e investigadore en la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia, artivista y drag king. Máster en Literatura Comparada Europea por la UM y en Estudios Culturales y Artes Visuales con perspectiva feminista y cuir por la UMH. Escribe e investiga sobre la queermenéutica especulativa como forma dereconstruir y rescatar los pasados queer del borrado histórico y literario. Actualmente investiga en la recuperación de memorias y archivos queer. Lleva a cabo el proyecto Fanzinealogías queer con Andrés Viedma Guiard y el Archivo de la Masculinidrag del Estado español con Joi Pineda Alumà. Acaba de publicar “Cabaret utópico de posguerra” con Kaótica Libros.



Esta obra que presentas con Kaótica está dividida en dos partes: una donde planteas el marco del cabaret y otra donde lo llevas a escena. ¿no solo era importante pensarlo, sino también hacerlo existir?

 

En realidad, está dividida en tres: una primera parte de marco de pensamiento-metodológico, una segunda parte donde, efectivamente, creo el Cabaret; y una tercera parte donde Johanna Caplliure completa ambas a modo de epílogo, añadiendo una última historia y terminando de cerrar con una reflexión teórica.

 

Me gusta pensar en este librito como en una invitación, en un artefacto propositivo: ofrezco una metodología que pueda ser apropiable y replicable en otras muchas disciplinas, y un libreto, como aplicación práctica de la metodología, que no es más que una obra incompleta a la espera de que las personas que la lean la lleven a escena, la acuerpen, la modifiquen, se la apropien y la colectivicen. De eso va el Cabaret, de colectivizar y acuerpar un archivo deseado.

 

¿Por qué un cabaret utópico de posguerra y qué necesidad hay detrás de este proyecto?

El Cabaret es una forma de hacer un archivo disidente durante una época terrible de la historia donde lo único que encontramos es silencio y violencia. Joi Pineda y yo llevamos ya unos años trabajando en rescatar las genealogías del transformismo masculino/masculinidad travesti o drag king, como lo llamamos actualmente, del Estado español. Es decir, de personas que performaron la masculinidad de forma artística (aunque también a menudo identitaria). Este es un archivo difícil de recuperar precisamente por los sujetos de estudio, pero especialmente se hace casi imposible de completar cuando llegamos a una época tan oscura en nuestro territorio como fue el Franquismo. Es necesario hacer archivo y recuperar estas historias, nombres, espacios e, incluso, numeritos para poder visibilizar nuestras existencias aun en pasados que fueron terribles para nosotres. Este Cabaret es un archivo-espectáculo que recupera esas historias y fantasea con los vacíos históricos: proyecta historias de vida más amables y posibles numeritos escénicos que parodian la masculinidad hegemónica en el contexto histórico del Franquismo; es decir, toda una utopía.

 

Desde hace unos años, junto a Joi Pineda, empezáis a construir el Archivo de lasMasculindrag en Iberia/el Estado español para recuperar genealogías travestis. ¿Cómo se construye eso en la práctica y qué os vais encontrando en el camino?

 

    Uf, pues recuperar a nuestro Armando el Archi(di)vo, como lo llamamos, está siendo un proceso arduo, pero muy hermoso. Tratar de construir un archivo cuir alejado de las dinámicas coloniales y extractivistas propias de los museos y de los propios archivos hegemónicos es una tarea muy difícil y que nos requiere mucha reflexión, (auto)revisión y mucha energía. Como siempre decimos, construir un archivo cuir es construir una red de afectos, y ese está siendo un poco nuestro faro. Buscamos nuevas metodologías, como la queermenéutica especulativa o el mapeo colectivo; imaginamos nuevas formas de cuidado, como trabajar el consentimiento con las personas que investigamos (estén vivas o muertas), algo que venimos haciendo con una metodología chulísima que hemos creado junto a Esther Solé; visitamos y cuidamos a nuestres entrevistades, reflexionamos sobre cómo devolver ese conocimiento o cómo hacer muestras de archivo de forma performativa, etc. De hecho, este Cabaret, que obviamente forma parte del Archivo, es también una forma de abrirlo y mostrarlo al público: un archivo sobre las prácticas drag king tiene que ser un espectáculo drag king.

 

    En cuanto a lo que nos estamos encontrando, muchas sorpresas, la verdad. Desde las ghulamiyyat andalusíes hasta la actual revolución drag king que estamos viviendo, pasando por la ingente cantidad de actrices que se vistieron de hombre durante el Siglo de Oro español, o las pioneras del drag king en la Barcelona de los noventa (que es el tema de la tesis doctoral de Joi)… la cantidad de referentes que tenemos es inabarcable, al contrario de lo que pudiese parecer, y es muy emocionante.




 

Para realizar todo este trabajo de investigación y construcción del archivo propones el uso de la queermenéutica especulativa. ¿Cómo te surge esta idea y qué te permite hacer que otras formas de lectura no permiten?

Yo estudié traducción y vengo de estudios hermenéuticos, es decir, de teoría de la interpretación. La hermenéutica es una herramienta metodológica de estudio que bebía del positivismo investigador, que pretendía ser una forma de construir conocimiento objetivo. La cuestión es que ningún conocimiento es objetivo, como ya dijo hace mucho Donna Haraway, así que obviamente las interpretaciones que se han hecho históricamente de la ciencia, la historia, la literatura o el archivo son interpretaciones sesgadas desde posicionamientos blancos, heteros, europeos, machos, coloniales y capacitistas que se han difundido como verdades legítimamente universalizables. Siendo este el punto de partida, llevaba años dándole vueltas a desarrollar una hermenéutica legítimamente queer. Si la historia, por ejemplo, es una construcción discursiva que ha rellenado los vacíos de conocimiento a través de una especulación cishetero blanca y colonial, ¿por qué no vamos a hacer nosotres lo mismo especulando desde la subalternidad cuir?

Entonces esta metodología lo que nos permite es rellenar los vacíos o silencios del archivo (pero también de la literatura, por ejemplo, o de otras muchas disciplinas) proyectando una ficción especulativa cuir sobre ellos, imaginando historias de vida más amables, numeritos paródicos sobre masculinidades coetáneas al Franquismo, etc. Nos permite reconstruir, al fin y al cabo, un pasado más utópico en el que reflejarnos y reconocernos.

 

Cuando el archivo calla, recurres al drag y a la ficción. ¿Qué se hace posible en ese encuentro?

 

El drag king tiene un potencial político muy importante porque su práctica se basa precisamente en parodiar la masculinidad hegemónica y/o imaginar o multiplicar otras masculinidades subalternas y utópicas en escena.

 

Pero es que, además, a través del drag ponemos el cuerpo para encarnar esos silencios del archivo, (re)interpretarlos y (re)contarlos mediante la ficción especulativa alejándonos del mero archivo de violencias que suelen ser nuestras genealogías cuir. Esta hermenéutica especulativa desde lo cuir se constituye al final como una especie de acto performativo de una justicia restaurativa o ritual reparador, el primer paso en el camino utópico hacia la creación de otros mundos posibles.

 

¿Crees que las disidencias tenemos la “obligación” no solo de reparar el pasado, sino también de imaginar el futuro que queremos vivir?

 

Sí, sin duda, pero no solo las disidencias, creo que todo el mundo que crea en la potencialidad de otros mundos mejores tiene esa obligación. Ya lo han dicho muchas otras antes que yo, como Gloria Anzaldúa, bell hooks o Úrsula K. Le Guin: para poder crear futuros mejores, necesitamos ser capaces de imaginarlos primero. Por eso la ficción tiene tanto poder como proyección utópica y por eso también creo que es necesario fantasear con que otros pasados fueron posibles, porque es una forma de creernos que otros futuros también lo son.



 

 

En tu Cabaret utópico de posguerra, a través de cinco actos, das vida a personajes socializados como mujer que desbordan lo que se esperaba de ellas, en un recorrido que va de la Segunda República a 1973, abriendo y cerrando con dos anarquistas. ¿Qué te interesaba de ese círculo y de volver sobre esas vidas desde la escena?

 

Como militante en estos espacios, quería también homenajear, recuperar y evidenciar que hay memorias disidentes en el anarquismo y, al contrario, que no siempre el anarquismo ha sido amable con las disidencias. Además, para mí el anarquismo está ligado de manera indisoluble a la imaginación de pasados y futuros mejores, es la forma en que concibo el ideal utópico, así que forzosamente tenía que aparecer en el Cabaret utópico.

 

Para construir este Cabaret utópico de posguerra haces un trabajo casi de filigrana, con muchas capas —canciones, cine, referencias históricas— que se van ensamblando. ¿Cómo construyes ese universo y qué te interesa de ese tipo de montaje?

 

    Lo que me interesa es precisamente hacer otro tipo de archivo, que se alimente de todo ese material histórico, pero que contenga narrativas alejadas de los discursos normativos, hegemónicos y opresores tradicionales de los archivos, que arroje algo de esperanza en nuestro pasado, que nos permita imaginar historias de vida más amables para nuestres ancestres. Que sea, además, un archivo afectivo construido desde el deseo, un archivo celebratorio de nuestras historias, pero siempre bien engarzado con las fuentes historiográficas y con la violencia que indudablemente hubo en esas vidas, para que el ejercicio de proyección utópica sea verdaderamente creíble o confiable, para que podamos realmente imaginar que todo esto pudo haber sucedido.

    En cuanto a cómo lo construyo: es una época con la que estoy familiarizade porque mi tesis doctoral giró en torno a la literatura de posguerra española y a la hermenéutica de la resistencia desde la subalternidad, por lo que conozco bien las condiciones materiales, históricas, socio-culturales de la época, lo que me ha permitido ir tejiendo las escenas con toda esa información.

 

Este Cabaret utópico de posguerra lo escribiste para tus hermanes de Bancal de Candanga. ¿Qué es Bancal de Candanga? ¿El proyecto sigue en marcha? ¿Hay algún tour previsto?

 

    Bancal de candanga es mi familia travesti, mi familia escogida, desde que en 2020 empezásemos a investigar en el drag juntes y nos convirtiésemos irremediablemente en hermanes. Somos un montón, y mayoría de drag kings. Más allá del drag, sostengo a mis hermanes y elles me sostienen a mí a niveles inimaginables. Estoy muy agradecide a la vida por ponérmelas en el camino.

    El proyecto sigue en marcha, sí, hemos estado algo más de un año parades, pero hace ya un par de meses que hemos retomado los Meet&morfosis (que son días de convivencia, acompañamiento y talleres gratuitos para todes aquelles que quieran empezar en el drag) y tenemos planeados un par de bolos este verano. Sin embargo, el Cabaret es bastante exigente como espectáculo y, de momento, no lo estamos montando juntes. Queremos seguir recuperándonos y remontando con tranquilidad y cuidado, pero sí fantaseo con llevarlo a escena con mis hermanes en el futuro.

   Sí que habrá tour del Cabaret con Joi Pineda, estamos justamente en proceso de montaje y producción, os mantendremos informades.

 

Para acabar unas referencias que nos puedan ayudar en este Cabaret y que nos alegren el dia:

·     un libro que nos recomiendes, además del tuyo: algunos de los que he leído últimamente son “Seamos como los hongos: el arte y las enseñanzas del micelio”, de Yasmine Ostendorf-Rodríguez (uf, me ha tenido obsesionade y creo que es una herramienta increíble para imaginar otros futuros posibles), “El arte de invocar la memoria: Anatomía deuna herida abierta”, de Esther López Barceló para seguir reflexionando sobre genealogías y archivo; los relatos de “Ciencia ficción travesti” de Claudia Rodríguez, o el delicioso “Dolor exquisito” de Sophie Calle, que acaba de sacar Ediciones Comisura, que son también otras formas de hacer archivo.

·     película, obra de teatro o audiovisual: “La metamorfosis de los pájaros” de Catarina Vasconcelos; y en cuanto a lo escénico: ¡cualquier espectáculo drag king, que no paren de programarnos!

·     una canción o varias: “Utopía”, “Amores sin nombre”, o cualquiera del disco “Palomo cojo” de mi querido maestro “El Pantorrillas” donde, a través de la música de raíz, construye historias disidentes y proyecta también futuros mejores, utópicos, como el Cabaret.